No tenía nada de malo cuándo, hace años atrás, uno se metía el líos.
Chicos, problemas chicos...derrepente uno envidia a Peter Pan...pero la verdad es que aunque los problemas crecen con uno los momentos van siendo mejores.
Decepciones, alegrías, amistades, pololeos, otros pololeos, que terminan (a veces vuelven a empezar), peleas, buenos amigos, malas amigas....tantas cosas que cambian.
La madurez, que es el nuevo ingrediente, te hace ver tantas cosas: la gente no es siempre como dice ser, los curados mienten y los niños también, sin embargo existe gente constante en tu vida.
Los buenos amigos y la familia, cuándo se tiene 15 años la único son los amigos y uno tiene hartos, la familia es sólo disciplina (aburrido)...pero cuándo los problemas crecen y la gente (los qe se decían amigos) sacan a la luz su verdadera personalidad, quién está a tu lado? la familia y ahí uno recién comprende por qué los papás siguen siendo tan unidos a sus papás y así...
He aprendido a aprender, a no volver a tropezar con la misma piedra (al menos lo intento), pero ahora que he crecido (espiritualmente) escucho más...y sé que cuándo me advierten es por algo.
viernes, 12 de diciembre de 2008
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario