viernes, 12 de diciembre de 2008

No tenía nada de malo cuándo, hace años atrás, uno se metía el líos.
Chicos, problemas chicos...derrepente uno envidia a Peter Pan...pero la verdad es que aunque los problemas crecen con uno los momentos van siendo mejores.
Decepciones, alegrías, amistades, pololeos, otros pololeos, que terminan (a veces vuelven a empezar), peleas, buenos amigos, malas amigas....tantas cosas que cambian.
La madurez, que es el nuevo ingrediente, te hace ver tantas cosas: la gente no es siempre como dice ser, los curados mienten y los niños también, sin embargo existe gente constante en tu vida.
Los buenos amigos y la familia, cuándo se tiene 15 años la único son los amigos y uno tiene hartos, la familia es sólo disciplina (aburrido)...pero cuándo los problemas crecen y la gente (los qe se decían amigos) sacan a la luz su verdadera personalidad, quién está a tu lado? la familia y ahí uno recién comprende por qué los papás siguen siendo tan unidos a sus papás y así...
He aprendido a aprender, a no volver a tropezar con la misma piedra (al menos lo intento), pero ahora que he crecido (espiritualmente) escucho más...y sé que cuándo me advierten es por algo.

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